Entro al kiosco, busco una bebida lima limón de botella verde y de vidrio. Para cuando la encuentro, la agarro y voy a pagar dándo media vuelta, una mujer entra a comprar.
Kioskera: —Sí, dos pesos.
Mi: —Ok, ahí va, esperate que me quedé sin efectivo, pero tengo monedas.
Clienta: (agarra un nosequé y busca un billete chico en su billetera).
Mi: —¿Señora, no necesita monedas usted?; dije, dirigiéndome a la clienta.
Clienta: —Sí, bueno, dale.
Kioskera: (mira).
Clienta: —Genial, porque me tengo que tomar el 71 y no llegaba con las monedas...
Mi: —Claro, tome... (le doy mis dos monedas).
Clienta: —Bueno, yo le pago lo de él con esto; le dice a la kioskera, entregándole un billete de dos pesos.
Kioskera: —¿Te la destapo?
Mi: —Ah, bueno, por favor...
Kioskera: (destapa y me da la botella).
Clienta: —Con esto te pago el nosequé... (y le da un billete de 5 a la kioskera).
Kioskera: —¿Vos no necesitás más billetes querido?
La clienta me mira, yo miro a la clienta, o sea, la kioskera dijo esto último y ninguno de los dos clientes miró a la kioskera sino que nos miramos entre nos.
Clienta: —¡Y noooo...!; le responde por mi, mientras yo pensaba: ¿vos me estás jodiendo, pedazo de garca villaurquicense, o se te derritió un Jorgito de chocolate en la cabeza?
Bueno, eso.
^.^
¡Sabésquénó!
8 de diciembre de 2009
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