Sufin' na Brava

8 de febrero de 2010



Princesa Tangerina do Mar, Verena e Meme








OFF

4 de febrero de 2010




Sábado a la tarde

30 de enero de 2010

En el tele, de fondo, Los Sopranos.
Escribo tipografías en un cuaderno.
Escucho unos aplausos afuera. Me acerco a la puerta, mejor dicho, a la ventana que está al lado de la pueta, miro a través de la persiana americana, un señor de traje, con una bicicleta y un libro negro en la mano.
Abro la ventanita de la puerta, y comienza: "-Quería compartir estas lineas, a ver qué le parece, porque estamos intentando acercar a la gente el pensamiento..."; y a partir de ahí dejé de escuchar y sucedió todo en cámara lenta, con sonido de silencio ambiente de fondo y una voz que decía algo pero que me resultaba imposible seguir, me costaba mucho volver a concentrarme en las palabras, en le discurso, monótono por repetido, de esos que se dicen tantas veces que pierden sentido para uno mismo. El tipo leía con la Biblia apuntándome a mi, y levantaba la mirada hacia mi ventanita, cual conductor de tele intentando mostrar "un algo" a cámara 1 y preguntando al director si "¿ahí se ve?".
Cuando estaba llegando al final de la lectura comencé a oirlo de nuevo, a comprender lo que enunciaba, a escuchar palabras con sentido y el sonido ambiente a silencio mezclado con bullicio se fue en fade out. En ese momento aparta la vista del libro y mirándome vuelve a decir en el mismo tono con el que arrancó y con el mismo tono que leyó: "-Entonces, a partir de esto queríamos saber qué opinaba al respecto o qué le parecía..." (y dijo algo más pero empecé a elaborar una respuesta y dejé de escuchar de nuevo).
"-Pienso que lo que leíste está sacado de contexto y que no vamos a analizarlo ahora, y te dejo porque estoy ocupado, gracias igualmente."
Sonrió, y agradeció, prometiendo un encuentro en una futura oportunidad para discutir esto que tantas veces gusta predicar.
Y me pregunto si en la casa del vecino habrá leído el mismo párrafo o es un loco e improvisa en el momento.



OST

29 de enero de 2010

This is a story of boy meets girl.

The boy, Tom Hansen of Margate, New Jersey,
grew up believing that he'd never truly be happy
until the day hemet "the one."
This belief stemmed from early exposure to sad British pop music
and a total misreading of the movie 'The Graduate'.

The girl, Summer Finn of Chennicok, Michigan,
did not share this belief.
Since the disintegration of her parents' marriage,
she'd only loved two things;
The first was her long, dark hair.
The second was how easily she could cut it off,
and feel nothing.

Tom meets Summer on January eighth.
He knows, almost immediately, she is who he's been searching for.

This is a story of boy meets girl,
but you should know upfront...
This is not a love story.




Track: #1
Album: "500 days of Summer" Original Soundtrack.
Release: 2009.



Onda Vaga @ Konex - 28/01/2010



























































































































Onda Vaga @ Konex.
28 de Enero de 2010.
Set completo.



Re: Terrame vs. Terrome

28 de enero de 2010

Este es un post en respuesta a este otro.


«Terrome»; pero ojo, así como «terrome», «tepum». De hecho me perturbaba cuando la «m» la convertían en «n», eme que claramente allí se encontraba titulando el padrinazgo del último golpe, siendo golpe = «pum», y siendo esta interjección acompañada por una notoria desaceleración del puño del «terromeador/a» en cuestión y previa a lo inminente: bajá (y ahí volvía acelerar el puño, como si habláramos de una piedra tirada al cielo en lugar de un movimiento controlado de nuestro brazo). Claro que todo esto no lo compartía con los infantes a mi alrededor, pero ciertamente esta era mi lógica a la hora de «terromear».  


Debo decir que en mi infancia he paseado por algunos sitios, y en consecuencia concurrido a diversas escuelas, como así también he tenido diferentes vecinitos y vecinitas, y por decantación he necesitado mucho recurrir el recurso del «Terrome», siendo, en alguna que otra ocasión, sorprendido por alguna voz joven que con mucha seguridad enunciaba «Terrame» y que, a pesar de mi inclinación por la vocal cerrada, no me encontraba a mi mismo emitiendo juicio alguno al respecto dado que comprendía que todo el mundo (todo el mundo allí presente) seguía el juego bajo estos preceptos y no los que yo tenía inculcados.


De todas formas, uno siempre vuelve a las roots, o bien, inicia la selección como «terromeador» y esas veces mi «Terrome» no se veía objetado por nadie tampoco. Era claro, todos hablábamos el mismo idioma, sólo que algunos con otro acento, tono o cantito, era evidente que el foráneo traía una nueva manera y que los locales usaban una «a» donde yo esbozaba una «o», pero a pesar de esto vivíamos todos en comunión y armonía «terromeaniana» sin discutir las verdades que cada cual entendía por tales y pasando por alto las pequeñas diferenciaciones lingüísticas que, de ninguna manera, cambiaban las reglas del juego.